En un compás de espera y mientras dejo pasar “mi tiempo”, no “tu tiempo”, decido introducir en el reactor otra mezcla.
Se produce equilibrio químico, que no físico.
Al final, velocidades iguales hacia la derecha y la izquierda.
Voy hacia un lado y hacia otro, pero sin observar cambio alguno en el devenir.
Bien y Mal
Blanco y Negro
Ácido y Base
Amor y Odio
Placer y Deber
Oxidante y Reductor
Sueños y Pesadillas
Espíritu y Cuerpo
Todos llegaron al equilibrio.
Y eso se dice que es ecuanimidad, mesura, estado ideal de algunos.
Podría probar a introducir una alteración, pero según Le Chatelier el proceso tendería a restaurar la armonía original, desvaneciéndose la novedad…
¡Qué aburrido resulta hoy el equilibrado domingo!





Desde luego si no deja de llover, el equilibrio hiperestatico de nuestros embalses, va a empezar a peligrar, por aquello de la accion reaccion de las fuerzas… solo hay que ver como va nuestro queridisimo Anas.
Me encanta el olor a poesía que emanan palabras como “ácido y base”, y ese sabor a ciencia de otras como “odio y amor”… Tal vez ese armonía que dice Le Chatelier es lo que haga más cercanas las ciencias y las letras. No somos tan diferentes, es sólo un tópico.
Quizás siguiendo el principio de Le Chatelier sería conveniente introdcir una cantidad mayor del reactivo más facil, conseguiría que el equilibrio se desplazara hacia donde queramos.
Al menos mientras exista equilibrio seguirá existiendo reacción…